Opinión

Publicado el febrero 19th, 2018 | Por José Manuel López García

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Banalización

La alta cultura no va a desaparecer, aunque puede seguir siendo
minoritaria.
Denomino alta cultura a la que no se basa en lo fácil y expresa contenidos
de calidad. A la que no cae en la frivolidad y el espectáculo para atraer
lectores, por ejemplo. Frente a la cultura ligera también es válida la que
pretende ser más profunda y no se conforma con ser un puro objeto de
consumo rápido y sin más repercusiones.
La filosofía, la literatura, el teatro, el periodismo, la cultura clásica,
etcétera., forman parte imprescindible del bagaje cultural de la
humanidad, porque manifiestan ideas, sentimientos y emociones que nos
afectan a través del tiempo.
Afortunadamente, en el mundo y también en España se enseñan todavía
Filosofía, Historia, Literatura, Latín, Griego y otros conocimientos que
conforman lo que se entiende por cultura occidental. De este modo, las
nuevas generaciones pueden saber y disfrutar de la verdadera alta cultura
en todas sus dimensiones. Desde los artículos de Larra hasta la Crítica de la
razón pura de Kant pasando por innumerables escritos de multitud de
pensadores o escritores.
Es entendible que Vargas Llosa realice una crítica en su libro La civilización
del espectáculo de la creciente frivolización de las sociedades
contemporáneas. Es la sociedad del entretenimiento. Parece que la cultura
escrita tiene menos valor que lo que sale en los programas de televisión.
Es como si lo visual y la telerrealidad fueran superiores a los contenidos
de los libros. Y, si no lo son, lo parece para mucha gente. Es como si lo
escrito fuera algo poco importante o banal. Y posee un extraordinario
valor. Se puede hacer la prueba de escribir, como lo han hecho grandes
escritores y articulistas a lo largo de la historia, para darse cuenta de lo
que digo.
Gran parte de lo que se emite o publica es superficial y es lo que el público
parece que demanda. De este modo, prima la cantidad sobre la calidad. La
denominada telebasura es la que más televidentes tiene, ya que mucha
gente quiere ver chismorreo en la televisión. No digo que haya que
eliminar este tipo de programas, pero es preciso el reconocimiento de que
existe otro público que prefiere contenidos de más calidad y profundidad.
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Los índices de audiencia de los programas televisivos marcan las
decisiones de las cadenas respecto al tipo de espacios que mantienen en
antena. Los directivos de los canales de televisión deberían pensar en
ofrecer más programas y documentales con más rigor, calidad y
profundidad.
La cultura ligera no puede sustituir a la cultura de más calidad. Ambas
pueden coexistir. Pero, lo que no es racional es pretender destruir la
cultura escrita propia de la filosofía y la literatura universales o dejarla al
margen. Las obras de Platón, Aristóteles, Descartes, Hume, Kant, Hegel,
Putnam, y otros numerosos filósofos y literatos como Dante, Bergson,
etcétera., son parte esencial de la cultura occidental.
Umberto Eco en sus últimas publicaciones antes de su fallecimiento ya
insistía en la crítica a la civilización de la rapidez y la superficialidad.
Incluso desde hace decenios se daba cuenta de la deriva negativa de la
masificación de la cultura. Sus planteamientos son clarividentes y ponen
de manifiesto que se debe apostar por la cultura de calidad y por el
reconocimiento explícito de la gran labor que realizan los que escriben y
publican.
Ya que la sociedad del espectáculo parece que está en contra de los que
quieren crear escritos y publicarlos. Es como si únicamente mereciese la
pena que escriban unos pocos, aunque sea de modo superficial. Y los
libros más vendidos no agotan absolutamente el ámbito de la cultura
escrita, ni mucho menos.
La cultura escrita es muy importante y no es algo insustancial y de poco
valor. Y la calidad de la misma destaca de modo claro, aunque exista
literatura superficial y de baja calidad. Se debe apoyar mucho más a los
creadores de cultura, a los escritores o artistas. La indiferencia social no
está justificada ante el talento demostrado. De todas maneras, el mérito
se abre camino por sí mismo, a pesar de todo. Aunque es lamentable que
tenga que ser así.
Lo esencial es la producción de nuevos escritos, ya que son contenidos que
enriquecen y aumentan la cultura disponible a la que pueden acceder
libremente los ciudadanos de todo el planeta.

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Acerca del Colaborador

José Manuel López García

nació en Tineo (Asturias). Profesor, Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la UNED. Realiza el doctorado dentro del programa Lectura e Historia del Departamento de Filosofía con la calificación de Sobresaliente que le acredita la Suficiencia Investigadora en Filosofía. Realiza la tesis doctoral sobre el tema: Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri. Doctor en Filosofía por la UNED. Trabaja como profesor en la Consejería de Educación de Asturias. Y forma parte del Seminario de Investigación de la Fundación Xavier Zubiri de Madrid. Ha publicado diversos escritos sobre Filosofía.



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