Opinión

Publicado el enero 27th, 2018 | Por José Manuel López García

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Captura de Puigdemont

Un expresidente con orden de detención pretende ser investido.
Carles Puigdemont ha huido de la justicia española y junto con los cuatro
exconsejeros está imputado por cinco delitos: rebelión, sedición,
malversación, desobediencia y prevaricación.
El Gobierno y las fuerzas políticas constitucionalistas ya han expresado que
con otro candidato que no sea Puigdemont sería perfectamente posible la
investidura. Es lo razonable y lo lógico. Desde una perspectiva jurídica sería
también lo racional. No habría ningún tipo de problema. En cualquier
estado democrático de Europa esto sería lo apropiado.
Se puede discutir, si la presentación de un recurso preventivo de
suspensión de la propuesta de candidatura de Puigdemont es la estrategia
jurídica más acertada o no. Porque se podría esperar al martes y ver lo que
sucede en el debate del Parlament.
En todo caso, que el presidente del Parlament catalán señor Roger Torrent
diga que el Gobierno atenta contra los electores y contra la democracia
parlamentario es una falacia. No argumenta coherentemente. Realmente,
el fraude de ley de Puigdemont es lo que motiva la aplicación del artículo
155. Por tanto, el independentismo catalán ha perdido toda legitimidad
criticando irracionalmente a la democracia española.
Si bien es verdad que los procedimientos que recurren al Tribunal
Constitucional son objeto de interpretación, en lo relativo a su
oportunidad.
Que el señor Torrent diga que “tratan de ganar en los tribunales lo que no
se ganó en las urnas” es confundir los planos de análisis político.
Lo que no tiene sentido es que se quiera imponer a la fuerza un candidato
a la presidencia del Ejecutivo catalán que debe ser detenido si pisa
territorio español. No hay que saltarse las premisas en ningún
razonamiento para llegar por pasos deductivos a la conclusión.
No creo que el juez autorice que, ejecutando la orden de detención
respecto a Puigdemont, le sea permitido acudir al pleno de investidura.
Esto le dice el letrado del Parlament catalán Antoni Bayona, pero no me
parece que vaya a suceder. A mi juicio, sería contradictorio, si se considera
los presuntos delitos que se le imputan a Carles Puigdemont y otras
razones de orden procedimental y procesal.
La igualdad ante la ley quedaría en entredicho, si se tolera que
Puigdemont se salte el orden legal, llegue a territorio español y no sea
detenido. Es verdad que se están extremando las medidas policiales para
evitar que entre de incógnito en España y en el Parlament catalán.
El proceso soberanista, a pesar de la aplicación del 155, sigue alterando el
normal funcionamiento de la democracia en Cataluña. Estamos viviendo
unos días en los que se van a tomar decisiones importantes. La admisión a
trámite del recurso por el Tribunal Constitucional supone la suspensión
cautelar automática de la investidura en el Parlament, aunque no creo que
sea ejecutada y obedecida. Independientemente, de que sea una admisión
unánime. Parece que no a va serlo. También es cierto que otra opción
posible y plausible es esperar a que se consume la investidura y anularla.
Parece la más ajustada a derecho.
La CUP ya dice que no participará en ningún pleno hecho a la medida del
Tribunal Constitucional. Que algunos políticos independentistas estén
criticando duramente las medidas de vigilancia policial para evitar que
Puigdemont eluda la acción de la justicia, si pisa suelo español, raya lo
indignante. Se busca la impunidad de forma abierta.
Con este tipo de planteamientos todos los que cometen presuntamente
delitos no serían detenidos. Es verdad que no se está hablando de delitos
de sangre, pero son conductas tipificadas como graves o muy graves por el
ordenamiento legal vigente. Y no han prescrito, ya que son recientes.
Se está dando la imagen, por parte del soberanismo independentista, de
que vale todo. Los políticos catalanes que impulsan la independencia se
han instalado en el relativismo más absoluto y no atienden a razones, ni
argumentan siguiendo un proceso lógico en muchos casos y situaciones.
Ser presidente de Cataluña por plasma es algo que no está permitido en
ningún país democrático.

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Acerca del Colaborador

José Manuel López García

nació en Tineo (Asturias). Profesor, Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la UNED. Realiza el doctorado dentro del programa Lectura e Historia del Departamento de Filosofía con la calificación de Sobresaliente que le acredita la Suficiencia Investigadora en Filosofía. Realiza la tesis doctoral sobre el tema: Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri. Doctor en Filosofía por la UNED. Trabaja como profesor en la Consejería de Educación de Asturias. Y forma parte del Seminario de Investigación de la Fundación Xavier Zubiri de Madrid. Ha publicado diversos escritos sobre Filosofía.



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