Opinión

Publicado el octubre 9th, 2017 | Por Federico Mayor Zaragoza

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¡Ciudadanos del mundo!

Catalanes, españoles, europeos… ¡ciudadanos del mundo!
Ahora mismo, estamos enfrascados y ofuscados en dilucidar pertenencias a pequeñas “parcelas”, cuando los retos son globales y sin precedentes y las soluciones deben ser, lógicamente, globales y sin precedentes. En lugar de concentrarnos en innecesarios y osados “inventos” sobre lo más cercano y circundante, abordemos conjuntamente, manos y voces unidas, los peligros que nos amenazan y reaccionemos antes que sea demasiado tarde.
Deberíamos ser todos plenamente conscientes de que nos hallamos, por primera vez en la historia de la humanidad, en una situación de extrema gravedad y complejidad, enfrentados a desafíos potencialmente irreversibles de tal modo que, si no actuamos a tiempo y con firmeza, podrían alcanzarse puntos de no retorno en la habitabilidad de la Tierra.
En octubre de 2014, Roberto Savio escribió un artículo aleccionador: “Mientras el planeta marcha hacia la catástrofe, los políticos sólo observan…”. La Carta de la Tierra hace referencia a la responsabilidadde los seres humanos en la conservación del planeta. Y la Constitución de la UNESCO indica que los educados son “¡libres y responsables!”.
Quiéranlo o no reconocer interesados y cortoplacistas libres actuales, nos hallamos en el antropoceno –influencia humana sobre las condiciones ecológicas- y debemos cumplir nuestros deberes oportunamente se convierte en una exigencia ética irrenunciable.
Ahora ya no tenemos excusa: ya sabemos lo que acontece y podemos expresarnos libremente gracias a la tecnología digital. Y, sobre todo, la mujer, marginada totalmente hasta hace poco ocupa progresivamente el importantísimo lugar -“piedra angular”- que le corresponde en la toma de decisiones a todos los niveles.
Miremos a los ojos de nuestros hijos y nuestros nietos y digámosles que –sabiendo a ciencia cierta los perjuicios que les causaríamos de otro modo- no nos distraerán y, ciudadanos del mundo, actuaremos en consecuencia.
En primer lugar, promoveremos la refundación de un Sistema multilateral democrático a escala mundial, de tal modo que:
• Se prescinda inmediatamente de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) que estableció el neoliberalismo globalizador y que han conducido a la actual situación de desconcierto conceptual, social y económico en que se halla el mundo.
• Se elimine la amenaza nuclear y, en toda la medida de lo posible, los riesgos de catástrofes globales, aplicando un nuevo concepto de seguridad (no sólo territorial sino que garantice a todos los seres humanos las cinco prioridades establecidas hace años por las Naciones Unidas: alimentación, agua, servicios de salud, cuidado del medio ambiente y educación) y, llevando a la práctica sin demora el desarme para el desarrollo (es intolerable, no me canso de repetirlo, que se inviertan cada día más de 4000 millones de dólares en armas y gastos militares, al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad).
• Asegurar una vida digna a todos en sus lugares de origen, mediante una ayuda al desarrollo integral y endógeno, para evitar flujos de emigrantes debido a las pésimas condiciones que la explotación y la carencia progresiva de acción solidaria les imponen.
• Esfuerzos sinérgicos a escala global para la transición desde una economía basada en la especulación, la deslocalización productiva y la guerra a una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global humano y sostenible, abandonando para siempre el parámetro del PIB, exclusiva referencia al crecimiento económico.
• Con el estricto cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los Acuerdos de París sobre Cambio Climático podría contrarrestarse la actual degradación de las características ecológicas y favorecerse la sostenibilidad, con nuevos estilos de vida y un nuevo concepto de trabajo.

• Especial cuidado se mantendrá a escala mundial en relación a los brotes xenófobos, racistas y supremacistas, ya que ellos han sido el origen de grandes confrontaciones, con millones de víctimas. Este tema es esencial y debe figurar como una de las prioridades de acción colectiva en la nueva era.
• Las Naciones Unidas se estructurarían de tal modo que, en breve plazo, la Asamblea General tuviera, junto al 50% de Estados, el 50% de representación de instituciones de la sociedad civil (“Nosotros, los pueblos”). Al actual Consejo de Seguridad, exclusivamente territorial, se añadiría un Consejo de Seguridad Medioambiental y otro de Seguridad Socioeconómica.
Sólo de esta manera se pondría en práctica la lúcida y entonces prematura expresión con de la primera frase de la Carta: “Nosotros, los pueblos…”. Nosotros, los ciudadanos del mundo tenemos, en nuestras manos, las riendas de nuestro destino común. Es apremiante. Dejemos a un lado anacrónicos y desfasados proyectos y dediquémonos con inteligencia y solidaridad planetaria a hacer posible el bienestar de toda la humanidad en la nueva era. Cada ser humano capaz de crear, nuestra esperanza. Actuar como ciudadanos del mundo comprometidos con las generaciones venideras es nuestro deber supremo.

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Acerca del Colaborador

Federico Mayor Zaragoza

nació en Barcelona, en 1934. Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958), en 1963 fue Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada y en 1968 llegó a ser Rector de esta institución, cargo que desempeñó hasta 1972. Al año siguiente fue nombrado catedrático de su especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid. En estos años puso en marcha el Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad, para evitar, mediante diagnóstico precoz, enfermedades que cursan con grave deterioro mental. Cofundador en 1974 del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Entre otras responsabilidades políticas, el Profesor Mayor ha desempeñado los cargos de Subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-75), Diputado al Parlamento Español (1977-78), Consejero del Presidente del Gobierno (1977-78), Ministro de Educación y Ciencia (1981-82) y Diputado al Parlamento Europeo (1987). En 1978 pasó a ocupar el cargo de Director General Adjunto de la UNESCO y, en 1987, fue elegido Director General de dicha Organización, siendo reelegido en 1993 para un segundo mandato. En 1999, decide no presentarse a un tercer mandato y, a su regreso a España, crea la Fundación para una Cultura de Paz, de la que es Presidente. A lo largo de los doce años que estuvo al frente de la UNESCO (1987-1999) el Profesor Mayor Zaragoza dio un nuevo impulso a la misión de la Organización -"construir los baluartes de la paz en la mente de los hombres"-, al convertirla en una institución al servicio de la paz, la tolerancia, los derechos humanos y la convivencia pacífica, mediante actividades en sus ámbitos de competencia y siempre fiel a su cometido original. Siguiendo las orientaciones del Profesor Mayor, la UNESCO creó el Programa Cultura de Paz, cuyo trabajo se organizó en cuatro vertientes principales: la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia; la lucha contra la exclusión y la pobreza; la defensa del pluralismo cultural y diálogo intercultural; y la prevención de conflictos y consolidación de la paz. En el marco de esta estrategia, se celebraron numerosas reuniones y conferencias internacionales sobre educación para la no violencia, erradicación de la discriminación y fomento del pluralismo y la cooperación internacional. Resultado de todas estas reuniones fue el importante número de Declaraciones -una treintena- en las que se expresa la voluntad de fomentar la educación, la ciencia, la cultura, la investigación o la docencia, así como la justicia y la "solidaridad intelectual y moral", a las que se refiere la Constitución de la UNESCO. El 13 de septiembre de 1999, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz, que constituye, desde le punto de vista conceptual y práctico, la máxima aspiración del Prof. Mayor Zaragoza. Con la Fundación para una Cultura de Paz, constituida en Madrid en marzo de 2000, el Profesor Mayor continúa la labor emprendida como Director General de la UNESCO de impulsar el tránsito de una cultura desde la violencia e imposición a una cultura de paz y tolerancia. Celebra cursos sobre Cultura de Paz -contenidos educativos, orígenes de los conflictos, democracia, derechos humanos- y reuniones y "talleres". En diciembre de 2000 organizó un Encuentro Internacional, al que asistieron grandes personalidades que han destacado en la lucha por la justicia, la libertad y la paz. Al término de dicho encuentro, se aprobó por unanimidad la Declaración de Madrid y se publicó, con las intervenciones habidas, el libro "El Contrato Global". En el mes de diciembre de 2002, la Presidencia Danesa de la Unión Europea le encomendó la Presidencia del ERCEG (European Research Council Expert Group) para la "economía basada en el conocimiento" cuyo liderazgo debería Europa alcanzar en el año 2010. En 2005 fue designado Co-Presidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, por el el Secretario General de las Naciones Unidas. El Informe del Grupo de Alto Nivel se presentó en Estambul in noviembre de 2006. Presidente de “Initiative for Science in Europe” (ISE) en enero de 2007. En junio de 2008 ha sido nombrado Presidente del Consejo Directivo de la Agencia de Noticias Inter Press Service (IPS). Entre otras actividades de cooperación nacional e internacional, destaca la creación, en la Universidad Politécnica de Cataluña, del Foro Mundial de la Sociedad Civil, "UBUNTU", una Red de Redes para aunar comunicados, posicionamientos y propuestas, que desde 2001 concentra buena parte de su dedicación a la Reforma de las Instituciones Internacionales. Además de sus numerosas publicaciones científicas, el Profesor Federico Mayor ha publicado cuatro poemarios, A contraviento (1985), Aguafuertes (1991), El fuego y la esperanza (1996), Terral (1997), Voz de vida, voz debida (2007), Alzaré mi voz (2007), En pie de paz (2008) y varios libros de ensayos: Un mundo nuevo (en inglés The World Ahead: Our Future in the Making) (1999), Los nudos gordianos (1999), Mañana siempre es tarde (1987), La nueva página (1994), Memoria del futuro (1994), La paix demain? (1995), Science and Power (1995); UNESCO: un idéal en action (1996); "La palabra y la espada" (2002); La fuerza de la palabra (2005) y Un diálogo ibérico: en el marco europeo y mundial (2006); Enfermedades metabólicas (2006) (ed.), Tiempo de acción (2008)…



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