Opinión Federico Mayor Zaragoza

Publicado el septiembre 1st, 2018 | Por Federico Mayor Zaragoza

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Construir puentes!, no muros!

Uno de los peores presagios que hoy nos acucia es el retorno del racismo, de la xenofobia. He escrito en varias ocasiones -pensando en los años 1936 a 1939, en particular- que el supremacismo genera odio y confrontación. Y mata. Por eso he reclamado tolerancia cero y ser actores -no espectadores impasibles distraídos por el inmenso poder mediático- porque “mañana puede ser tarde”.

Hoy he vuelto a leer un lúcido artículo -como es habitual en ella- que Rosa Montero publico en “El País Semanal” del 8 de julio pasado, titulado “Fronteras”, que reproduzco a continuación abreviado, por su aleccionador y apremiante contenido:

“Durante gran parte de mi vida he habitado en un mundo en el que… el planeta estaba dividido por el telón de acero, y uno de los argumentos esenciales que esgrimían en nuestro lado capitalista para evidenciar la maldad aberrante del sistema contrario era la denuncia de la falta de libertad de sus ciudadanos para moverse. No podían salir de sus países, no podían cruzar según qué fronteras, les era muy difícil obtener un pasaporte . Y debo decir que era una crítica muy atinada: un sistema que convierte a sus ciudadanos en reclusos de su propio país es un sistema profundamente enfermo. En contraposición a eso, a nosotros en Occidente se nos llenaba por entonces la boca de encendidas loas a la movilidad individual. Todo ser humano poseía el derecho inalienable a trasladarse allá donde deseara, consagraba la propaganda de nuestro sector. Yo me la creí.

Veintinueve años después de la caída del muro de Berlín vivimos en una sociedad en la que ese mismo sistema occidental prohíbe a decenas de millones de personas que crucen fronteras y que ejerzan su supuestamente inalienable derecho a moverse libremente. Según ACNUR ahora mismo hay 68,5 millones de desplazados forzosos, una cifra récord en la historia. Se diría que estamos copiando a la antigua URSS, sólo que, en vez de restringir la movilidad a nuestros ciudadanos, estamos haciendo del resto del mundo una prisión… A medida que la tragedia aumenta y el moridero engorda (más de 3.000 ahogados en el Mediterráneo en 2017 intentando llegar a Europa), va creciendo también un populismo xenófobo de una ferocidad aterradora. Trump…, Hungría aprobando una ley que criminaliza a quien ayude a los inmigrantes, e Italia, con el ministro Salvini a la cabeza, en plena deriva neofascista. Los energúmenos se han quitado los disfraces; incluso se jactan de su brutalidad. Me siento como en la cobarde Europa de los años treinta, observando la subida de Hitler con cierta inquietud pero sin querer preocuparme de verdad, para así no tener que implicarme en combatirlo.

No digo que el problema no sea difícil de solucionar: es colosal, quizá el mayor reto que afronta el mundo hoy. Pero parecería que ni siquiera estamos intentando buscar una salida. Yo sólo veo que nos atrincheramos, que cerramos fronteras, que condenamos a millones de personas a la muerte o al infierno. La magnitud del drama nos paraliza; preferimos no pensar en ello, convertir a las víctimas en frías cifras. Los xenófobos incluso las culpabilizan: para qué vienen. Hay un poema estremecedor que lleva un par de años incendiando las redes. Es de Warsan Shire, una joven británico -somalí: “Nadie abandona su hogar, a menos que su hogar sea la boca de un tiburón… Nadie deja su casa a menos que su casa le persiguiera hasta la costa”. Es un poema largo. Merece la pena buscarlo en Internet y leerlo. Merece la pena hacer el esfuerzo de no olvidarlo. Merece la pena asumir que las fronteras son hoy el problema mundial más acuciante, y que están en la tierra pero también dentro de nosotros, lindando con la indignidad de nuestra indiferencia”.

Construir puentes. Hasta hace poco, la inmensa mayoría de los seres humanos nacía, vivía y moría en unos pocos kilómetros cuadrados. No sabían lo que acontecía más allá de su entorno inmediato y eran, en consecuencia, temerosos, sumisos, silenciosos… La mujer no se asomaba más que fugaz y miméticamente a las escenas del poder, ejercido siempre de forma absoluta por varones.

En las últimas tres décadas, gracias en buena medida a la tecnología digital, podemos expresarnos libremente y saber lo que acontece en todas partes. Ahora “nosotros, los pueblos” por primera vez en la historia somos mujer y hombre, y tenemos voz. No podemos ser cómplices. No debemos seguir indiferentes e insolidarios. Vamos a construir puentes y derribar muros. Si no lo hacemos, si no aprendemos las lecciones de la historia, seremos culpables… “Fingí que no sabía… y ahora voy con mi conciencia a cuestas, insomne noche y día”.

Sabemos. Actuemos. La indiferencia, nos advierte Rosa Montero, es una indignidad.

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Acerca del Colaborador

Federico Mayor Zaragoza

nació en Barcelona, en 1934. Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958), en 1963 fue Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada y en 1968 llegó a ser Rector de esta institución, cargo que desempeñó hasta 1972. Al año siguiente fue nombrado catedrático de su especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid. En estos años puso en marcha el Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad, para evitar, mediante diagnóstico precoz, enfermedades que cursan con grave deterioro mental. Cofundador en 1974 del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Entre otras responsabilidades políticas, el Profesor Mayor ha desempeñado los cargos de Subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-75), Diputado al Parlamento Español (1977-78), Consejero del Presidente del Gobierno (1977-78), Ministro de Educación y Ciencia (1981-82) y Diputado al Parlamento Europeo (1987). En 1978 pasó a ocupar el cargo de Director General Adjunto de la UNESCO y, en 1987, fue elegido Director General de dicha Organización, siendo reelegido en 1993 para un segundo mandato. En 1999, decide no presentarse a un tercer mandato y, a su regreso a España, crea la Fundación para una Cultura de Paz, de la que es Presidente. A lo largo de los doce años que estuvo al frente de la UNESCO (1987-1999) el Profesor Mayor Zaragoza dio un nuevo impulso a la misión de la Organización -"construir los baluartes de la paz en la mente de los hombres"-, al convertirla en una institución al servicio de la paz, la tolerancia, los derechos humanos y la convivencia pacífica, mediante actividades en sus ámbitos de competencia y siempre fiel a su cometido original. Siguiendo las orientaciones del Profesor Mayor, la UNESCO creó el Programa Cultura de Paz, cuyo trabajo se organizó en cuatro vertientes principales: la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia; la lucha contra la exclusión y la pobreza; la defensa del pluralismo cultural y diálogo intercultural; y la prevención de conflictos y consolidación de la paz. En el marco de esta estrategia, se celebraron numerosas reuniones y conferencias internacionales sobre educación para la no violencia, erradicación de la discriminación y fomento del pluralismo y la cooperación internacional. Resultado de todas estas reuniones fue el importante número de Declaraciones -una treintena- en las que se expresa la voluntad de fomentar la educación, la ciencia, la cultura, la investigación o la docencia, así como la justicia y la "solidaridad intelectual y moral", a las que se refiere la Constitución de la UNESCO. El 13 de septiembre de 1999, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz, que constituye, desde le punto de vista conceptual y práctico, la máxima aspiración del Prof. Mayor Zaragoza. Con la Fundación para una Cultura de Paz, constituida en Madrid en marzo de 2000, el Profesor Mayor continúa la labor emprendida como Director General de la UNESCO de impulsar el tránsito de una cultura desde la violencia e imposición a una cultura de paz y tolerancia. Celebra cursos sobre Cultura de Paz -contenidos educativos, orígenes de los conflictos, democracia, derechos humanos- y reuniones y "talleres". En diciembre de 2000 organizó un Encuentro Internacional, al que asistieron grandes personalidades que han destacado en la lucha por la justicia, la libertad y la paz. Al término de dicho encuentro, se aprobó por unanimidad la Declaración de Madrid y se publicó, con las intervenciones habidas, el libro "El Contrato Global". En el mes de diciembre de 2002, la Presidencia Danesa de la Unión Europea le encomendó la Presidencia del ERCEG (European Research Council Expert Group) para la "economía basada en el conocimiento" cuyo liderazgo debería Europa alcanzar en el año 2010. En 2005 fue designado Co-Presidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, por el el Secretario General de las Naciones Unidas. El Informe del Grupo de Alto Nivel se presentó en Estambul in noviembre de 2006. Presidente de “Initiative for Science in Europe” (ISE) en enero de 2007. En junio de 2008 ha sido nombrado Presidente del Consejo Directivo de la Agencia de Noticias Inter Press Service (IPS). Entre otras actividades de cooperación nacional e internacional, destaca la creación, en la Universidad Politécnica de Cataluña, del Foro Mundial de la Sociedad Civil, "UBUNTU", una Red de Redes para aunar comunicados, posicionamientos y propuestas, que desde 2001 concentra buena parte de su dedicación a la Reforma de las Instituciones Internacionales. Además de sus numerosas publicaciones científicas, el Profesor Federico Mayor ha publicado cuatro poemarios, A contraviento (1985), Aguafuertes (1991), El fuego y la esperanza (1996), Terral (1997), Voz de vida, voz debida (2007), Alzaré mi voz (2007), En pie de paz (2008) y varios libros de ensayos: Un mundo nuevo (en inglés The World Ahead: Our Future in the Making) (1999), Los nudos gordianos (1999), Mañana siempre es tarde (1987), La nueva página (1994), Memoria del futuro (1994), La paix demain? (1995), Science and Power (1995); UNESCO: un idéal en action (1996); "La palabra y la espada" (2002); La fuerza de la palabra (2005) y Un diálogo ibérico: en el marco europeo y mundial (2006); Enfermedades metabólicas (2006) (ed.), Tiempo de acción (2008)…



One Response to Construir puentes!, no muros!

  1. M Carmen Durán Martínez says:

    Construir puentes y VIVIR OBSEEVANDO Y ESCUCHANDO …Q ESTÁ PASANDO “al otro lado y debajo del puente”? Me sumo a lo q APORTA el MAESTRO F Mayor Zaragoza.
    Conocemos ,queremos que y a quién? Mañana =igual soms nosotr@s o nuestr@s próxim@s .Q MUNDO QEREMOS?PENSAR Y SENTIR YA!!

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