Opinión

Publicado el junio 25th, 2019 | Por Vicenç Navarro

0

El legado de Pasqual Maragall y su apropiación indebida por parte de ERC en Barcelona

Mi amistad con Pasqual Maragall (unos de los alcaldes de Barcelona más populares que esta ciudad haya conocido y uno de los presidentes de la Generalitat de Catalunya más queridos) se remonta a períodos de la clandestinidad durante la lucha antifascista. Más tarde, y estando yo viviendo en el exilio en EEUU, propuse que, siendo él un joven profesor de economía urbana en la Universitat Autònoma de Barcelona, fuera invitado como Visiting Scholar en el Centro de Asuntos Urbanos de la Johns Hopkins University (en la que yo trabajaba).

Su visita fue un éxito, y tuvo repercusiones positivas para Barcelona. Un proyecto que le impactó mucho en sus visitas a Baltimore, ciudad en la que se encuentra tal universidad, fue la remodelación del puerto, llevada a cabo por el ayuntamiento con la ayuda del Gobierno federal dirigido por el presidente Lyndon B. Johnson. Baltimore, como Barcelona, es una ciudad con un puerto enorme. De hecho, tiene uno de los puertos más grandes e importantes de la costa atlántica de EEUU, habiendo sido también, como Barcelona, una de las ciudades más industriales de aquel país. Antes de que se hiciera la remodelación, el puerto era un lugar clave para la economía de la ciudad, pero no ocupaba un lugar central en su vida social. Nadie iba a pasear al puerto, por ejemplo. Era un lugar lleno de almacenes. Esto cambió, sin embargo, con la remodelación, hasta tal punto que el puerto pasó a ser uno de los espacios más vivos de la ciudad, convirtiéndose en uno de los lugares más visitados, no solo de Baltimore, sino también de aquella parte del país.

Pasqual Maragall, aquel joven economista interesado en temas urbanos, quedó muy impresionado, hasta tal punto que, cuando años más tarde llegó a ser el alcalde de Barcelona, invitó a la compañía Rouse (The Rouse Company), que había diseñado la remodelación del puerto de Baltimore, para que le asesorara en la remodelación del puerto de Barcelona. Y el resultado se nota claramente para toda persona que conozca ambas ciudades. Desde el Aquarium hasta el edificio del Museo de Historia de Catalunya (un antiguo almacén del puerto), hay muchos elementos que reflejan tal influencia, habiendo incluso mejorado el diseño original de Baltimore. Como en aquella ciudad, un gran número de almacenes se conservan por fuera, recordando sus orígenes, pero albergando actualmente museos y otros servicios como oficinas y agencias oficiales.

A nivel personal, continué una larga y valiosa amistad que me permitió seguir su evolución como alcalde y como presidente de la Generalitat, llamándome frecuentemente para conocer mi opinión sobre temas puntuales en los que creía que yo era competente. De este conocimiento de Pasqual Maragall (primero como alcalde y después como presidente de la Generalitat) y de su experiencia deriva mi creencia de que sería un gran error el hecho de instrumentalizar su memoria por parte de cualquier partido político de izquierdas que hubiera formado parte de su gobierno. La trayectoria de sus gobiernos fue mucho más amplia y extensa que la que pudiera abarcar cualquiera de sus componentes, fueran estos el PSC, ICV·EUiA o ERC.

Su compromiso con la unidad de las izquierdas

De esta larga experiencia pueden deducirse algunos elementos que caracterizaron sus gobiernos, tanto el municipal como el autonómico. Uno de ellos fue su compromiso con la transversalidad política, incluyendo siempre otros partidos de izquierdas, además del suyo propio (el PSC), en su gobierno. Primero, como alcalde de Barcelona, con el bipartito PSC – PSUC, de 1982 a 1987, y PSC – ICV, de 1987 a 1995; y después con el tripartito (PSC – ICV – ERC) de 1995 a 1997. Más tarde, entre 2003 y 2006, y como presidente de la Generalitat de Catalunya, encabezó el tripartito (PSC, ICV·EUiA y ERC).

Como parte de esta transversalidad, Pasqual Maragall siempre intentó romper los bloques (independentistas versus no independentistas) logrando una alianza amplia de izquierdas que incluyera partidos no independentistas (PSC y ICV·EUiA), así como partidos independentistas (ERC). Como alcalde, un elemento común y transversal fue un claro compromiso de transformación de la ciudad de Barcelona, poniendo en el centro de su acción municipal atender a las necesidades cotidianas de las clases populares, haciendo gran hincapié en la dimensión social de su municipalismo. Su impacto fue enorme en los barrios populares de la ciudad, donde viven la mayoría de los ciudadanos de Barcelona. Sin lugar a dudas estos fueron los barrios que más se beneficiaron de su gobierno. A nivel del Gobierno de la Generalitat, el gobierno tripartito también propició una transformación profunda del país, con el gasto social más elevado que hubiera tenido jamás el gobierno de la Generalitat en su historia. Esta unión de las izquierdas fue siempre su deseo y compromiso, que fue esencial para conseguir la transformación tan profunda que experimentó la ciudad de Barcelona, primero, y Catalunya, después.

La animosidad y hostilidad hacia su gobierno por parte de la derecha nacionalista catalana, hoy independentista

Esta transformación no contó con la ayuda del pujolismonacionalista conservador gobernante (CDC, que se convertiría más tarde en la derecha independentista bajo las siglas PDeCAT), que se opuso a casi cada una de las mayores propuestas que hizo Pasqual como alcalde y como presidente. El pujolismo fue su mayor adversario político, el cual mostró un enorme grado de animosidad, cuando no hostilidad, no solo hacia su gobierno, sino incluso hacia su persona (que llegó a casos extremos con la difusión de falsedades, forzando a su padre, el senador Jordi Maragall, del PSC, a denunciarlo). El pasqualmaragallismo siempre fue visto por el pujolismo como “la otra Catalunya”, lo cual alcanzó su máxima expresión más tarde con la presidencia de la Generalitat de Catalunya del Sr. José Montilla (quien sucedió al presidente Maragall) una persona nacida fuera de Catalunya (en Andalucía), conocido despectivamente y con tono racista por parte del pujolismo como “charnego”.

Su vocación de servicio a las clases populares

La otra gran característica de Maragall fue su claro compromiso con el bienestar y calidad de vida de las clases populares, entre cuya población fue enormemente popular. Eso quedó reflejado con la priorización de sus inversiones, favoreciendo a tales clases, con el mayor aumento del gasto e inversiones en los barrios obreros que hubiera visto Barcelona, primero, y la Generalitat de Catalunya, después. La estima hacia su persona en aquellos barrios era enorme. Barcelona se convirtió, bajo su mandato, en la “ciudad socialdemócrata por excelencia” de España. Así la definió Pasqual en muchísimas ocasiones, y así continuó bajo el mandato de su sucesor, Joan Clos.

A nivel personal, me permito una anécdota. Me honró siempre que la derecha nacionalista, ahora independentista, me considerara a mí también parte de “la otra Catalunya”. Y no me sorprendió que en las pesquisas judiciales en busca del famoso 3% (Pasqual acusó al pujolismo, entonces CDC, por su corrupción, conocida ampliamente en Catalunya, lo cual forzó su cambio de nombre en una maniobra de marketing político), se encontrara un documento en la sede de CDC en el que constaban los que consideraban sus mayores “enemigos”, entre los cuales me encontraba en un lugar prominente. Si no fuera porque rechazo cualquier forma de discriminación (estoy totalmente excluido de los mayores medios de información de las derechas catalanas, incluyendo TV3 y Catalunya Ràdio), lo consideraría casi un honor.

Su visión y liderazgo en recuperar la visión plurinacional de España: Pasqual Maragall no fue secesionista

La tercera característica del “pasqualmaragallismo” fue el establecimiento del Estatuto de Catalunya, que fue el primer intento de recuperar la visión plurinacional de España desde el establecimiento de la democracia, que siempre había caracterizado a las izquierdas catalanas y muy en particular al PSUC durante la clandestinidad. La aprobación del Estatuto por parte del Parlament de Catalunya en 2006 fue resultado directo de su liderazgo en este intento de redefinición de España. Este proyecto fue popular y se aprobó en el Parlament gracias a su tenacidad, aun cuando sus recortes por parte de las Cortes españolas y más tarde el veto del Tribunal Constitucional a elementos clave, como el reconocimiento de Catalunya como una nación, debilitaron enormemente su impacto. El Estatuto estuvo claramente identificado con su persona, habiendo recibido gran hostilidad por parte de los partidos que no aceptaron esta vía para alcanzar el reconocimiento nacional de Catalunya.

El concepto de plurinacionalidad era distinto (y opuesto) al de independencia o secesión. Pascual Maragall nunca fue, durante sus mandatos, independentista. En realidad, uno de los mayores éxitos en la remodelación de la ciudad fueron los Juegos Olímpicos de 1992, que se celebraron con la activa participación y ayuda económica y financiera del gobierno socialista español, presidido por Felipe González, que invirtió masivamente en BarcelonaLa complicidad del Estado central con el gobierno municipal (bajo la pasividad, cuando no hostilidad, de la Generalitat pujolista) en el desarrollo de los Juegos Olímpicos fue esencial para el éxito del nuevo diseño de la ciudad.

La impropiedad de ERC, liderada por Ernest Maragall, al apropiarse de su memoria

En base a todos estos datos, no veo acertado y considero injusto, pues, que ERC intente ahora apropiarse de aquel legado. ERC fue un componente del tripartito durante parte del gobierno municipal de Pasqual Maragall y durante la mayoría del periodo de su gobierno de la Generalitat, excepto en su última fase, en la que los consejeros de ERC fueron cesados por pedir el “no” en el referéndum del Estatuto de Autonomía de Catalunya. Por lo demás, ERC sirvió con lealtad y eficiencia en áreas importantes de sus gobiernos.

Sin embargo, ERC cambió enormemente tanto sus objetivos como su estrategia durante el mandato de Oriol Junqueras, que diluyó el compromiso social (su lado de izquierdas) y acentuó el nacional (intentando alcanzar la “independencia unilateral express”, a pesar de que la independencia de Catalunya no gozara del apoyo de la mayoría del pueblo catalán). Las implicaciones de ello han sido enormes, y el “procés” ha sido el eje central de su acción. Esto ha llevado a situaciones claramente opuestas e incoherentes con su propio pasado. Lo ocurrido estos días en Barcelona, a raíz de la elección de la alcaldía es un ejemplo de ello. ERC se ha opuesto (con una enorme hostilidad y agresividad) a la formación de un tripartito, aliándose con el PSC y Barcelona En Comú. Esta oposición se llevó a cabo a pesar de que en muchos otros municipios en Catalunya el gobierno municipal se conformó (con ERC en su gobierno) con el apoyo no solo de En Comú Podem (u otras fórmulas del espacio de los Comuns y/o de Podem Catalunya), sino también del PSC. El veto al PSC en Barcelona no fue generalizado a lo largo del territorio catalán. Es más, el supuesto “escándalo” de Barcelona, acusando a Ada Colau de aceptar los votos de Ciudadanos para ser alcaldesa, no parece haber sido tan “escandaloso” cuando ERC consiguió la alcaldía en otra población de Catalunya (Cabrera d’Anoia) donde tal partido aceptó el apoyo del partido Ciudadanos, situación que provocó que, como en Barcelona, Ciudadanos expulsara del partido más tarde a aquellos concejales que votaron a ERC. La doble moral (por no decir hipocresía) de esta formación política es conocida en este país. Ada Colau, por cierto, nunca solicitó o pactó ni con Ciudadanos ni con Valls el apoyo a su candidatura.

Diferencias mayores de ERC con el “pasqualmaragallismo”

ERC, liderado en Barcelona por Ernest Maragall (hermano de Pasqual Maragall), nunca aceptó el compromiso de Pasqual de redefinir España, considerando a España incambiable, además de ser supuestamente el origen de la mayoría de la problemas que tiene Catalunya, olvidando que (tal como he demostrado en mis trabajos, por ejemplo, en L’Estat del benestar a Catalunya, Diputació de Barcelona, 2003; y El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias, Anagrama 2006) una de las mayores causas del subdesarrollo social de Catalunya (la crisis social hoy en Catalunya es enorme, ocultada por el establishment político-mediático independentista catalán, que ha utilizado el tema nacional como medio para ocultar esta crisis) han sido las políticas públicas neoliberales (tales como los recortes de gasto público social) realizadas por la derecha catalana (CDC y después PDeCAT) con la cual ERC gobernado durante muchos años. Es paradójico (por decirlo de una forma amable) que ERC haya sido el partido político que ha dado mayor apoyo al gobierno liderado por los sucesores del pujolismo, el PDeCAT, promotores durante muchos años de las mismas políticas públicas (las neoliberales) que Ciudadanos, imponiendo (y digo imponiendo pues no estaba en su programa electoral) uno de los mayores recortes de gasto público social de la UE-15 (el grupo de países de la UE de mayor desarrollo económico), y que han sido históricamente los que más se opusieron al “pasqualmaragallismo”.

La posible parálisis del “procés” exportada a nivel de la ciudad de Barcelona

Es más, su autoría del “procés” (que llevaba implícita la independencia unilateral) y el compromiso de ERC, junto con los herederos del pujolismo, de aprobar la independencia en contra de la voluntad de la mayoría de la población catalana, ha llevado al país a una parálisis, envuelto de tensiones nacionales, que se hubieran trasladado ahora al nivel municipal en caso de ganar ERC la alcaldía. Las primeras palabras del candidato de ERC a la alcaldía, el Sr. Ernest Maragall, tras haber conseguido solo unos cuantos votos más que Ada Colau, fueron para expresar su deseo de transformar Barcelona en la capital de la utópica e inexistente República Independiente Catalana (en contra de la voluntad de la gran mayoría de barceloneses que no apoyan la independencia)Esta oposición es incluso mayor en la gran mayoría de distritos populares (en la gran mayoría de distritos de nivel de renta por debajo de la mediana de la ciudad, el apoyo al independentismo es muy minoritario), base electoral de las izquierdas.

Esta ERC en Barcelona, liderada por Ernest Maragall, es muy diferente, casi opuesta, al liderazgo que caracterizó el gobierno municipal y catalán de Pasqual Maragall. La enorme hostilidad mostrada hacia la alcaldesa, Ada Colau (que apareció en toda nitidez en el odio expresado en la Plaça Sant Jaume, donde está ubicado el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat) por la ANC y Òmnium Cultural (movimientos independentistas, apoyados y promocionados por el gobierno independentista catalán), se parece mucho a la hostilidad de las derechas catalanas hacia Pasqual Maragall. En realidad, la falta de apoyo, cuando no abiera hostilidad, de ERC a los cambios progresistas realizados por la alcaldesa Ada Colau en su primer mandato, ya caracterizó la política municipal de ERC en Barcelona.

Una última observación sobre las causas del daño causado a las clases populares

He documentado extensamente que la transición democrática española (ver mi libro Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país, Anagrama) no fue una ruptura con el Estado dictatorial anterior. Y aun reconociendo que para el Estado español significó una abertura notable y muy importante respecto a la situación de dictadura anterior, conservó y continúa conservando elementos herederos del régimen anterior donde la cultura represiva está claramente marcada por una continuidad. Creerse que tal Estado permitiría la secesión de Catalunya es un profundo error que ha estado haciendo mucho daño a las clases populares en Catalunya. La existencia de presos políticos y la aplicación del artículo 155 fueron consecuencia de ello. Pero esta realidad, que exige una protesta contundente, no puede ocultar otra realidad, y es el gran error de la estrategia que caracteriza el “procés” apoyado por el bloque independentista. La “independencia unilateral express” es profundamente antidemocrática, pues nunca tuvo el apoyo de la mayoría de la población, a la cual se ha condenado a sufrir las consecuencias de este error.

Hay que criticar la excesiva tolerancia que grandes sectores de la intelectualidad catalana que, en su simpatía por los presos políticos (que yo apoyo y comparto) ocultan o inhiben la crítica de lo que hicieron los dirigentes independentistas, causando un enorme daño a las clases populares de Catalunya. No es cierto, como los independentistas de izquierdas indican, que el movimiento independentista (como la ANC y Òmnium) fue una continuación del 15M. Al contrario, estos movimientos fueron estimulados por el gobierno Mas para precisamente parar al 15-M, como bien ha subrayado Enric Juliana en La Vanguardia (Madrid y Barcelona, más lejos, 16 de junio de 2019) y que algunos habíamos ya señalado antes. El temor que creó el 15M (que provocó que el presidente Mas tuviera que llegar al Parlament en helicóptero, pues el movimiento 15-M lo había rodeado en señal de protesta por los recortes) fue lo que motivó su apoyo masivo a tales movimientos. No hay que olvidar que algunos de los presos políticos, como Josep Rull o Jordi Turull, fueron los mismos que, cuando eran diputados, quisieron llevar al Tribunal Supremo (la misma institución que les ha condenado a ellos) a los dirigentes del 15-M.

No es probable que ERC cambie su actitud numantina en defensa de la “independencia express”, pues necesita la tensión para expandir la movilización popularNo hay duda que la previsible sentencia sumamente represiva del Tribunal Supremo a los presos políticos independentistas origine una convocatoria de elecciones autonómicas que podrían darle la mayoría a los partidos independentistas, respondiendo a una mayoría electoral que legitimaría la línea de la DUI que continuarán promoviendo. Siempre y desde su principio, el mejor aliado de los independentistas ha sido el estado represivo español. Sin este, el independentismo continuaría siendo una voz muy minoritaria en Catalunya. Así de claro.

Tags:


Acerca del Colaborador

Vicenç Navarro

ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 45 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España. Tuvo que exiliarse de España por razones políticas. Ha vivido y trabajado en Suecia (Upsala), Gran Bretaña (London School of Economics, Oxford y Edimburgo) y en EEUU (The Johns Hopkins University) donde ha sido Catedrático de Políticas Públicas. Fue propuesto como Catedrático Extraordinario de Economía Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid y se integró a la vida académica catalana como Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y más tarde como Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra donde dirige el programa de Políticas Públicas y Sociales patrocinado junto con The Johns Hopkins University, en el que continúa siendo profesor. Ha asesorado a las Naciones Unidas, a la Organización Mundial de la Salud y a muchos gobiernos incluyendo: el gobierno de Unidad Popular de Chile, el gobierno cubano (en su reforma sanitaria), el gobierno socialdemócrata sueco, el gobierno socialista español, los gobiernos tripartitos y “d’entesa” catalanes, así como al gobierno federal de EEUU, habiendo sido miembro del grupo de trabajo sobre la reforma sanitaria la Casa Blanca dirigida por Hillary Clinton. Sus áreas de investigación son: Economia Política, Estado de Bienestar y Estudios Políticos. Ha publicado extensamente (24 libros traducidos a varios idiomas), siendo los más recientes el Subdesarrollo Social de España: Causas y Consecuencias. Anagrama; Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y Bienestar Social en España. Ed. Seguitur. (con Juan Torres y Alberto Garzón), Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero, con Juan Torres, Neoliberalism, Globalization and Inequalities. Baywood, y Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015. En 2002, recibió el premio de ensayo de la Editorial Anagrama por su libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. De lo que no se habla en nuestro país. Según la Agencia de Información Científica Internacional de la Universidad de Pensilvania (Lauder Institute of Management and International Studies), el profesor Navarro es uno de los científicos españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales (que incluye ciencias políticas, economía, sociología, y otras). En diciembre de 2009 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Málaga, y en marzo de 2013 lo fue por la Universidad de Lleida. En el año 2014 recibió el Premio Stebbins, que se da al mejor profesor del Programa de Políticas Públicas de la Johns Hopkins University.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al Principio ↑

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Convocatoria Cívica

ACEPTAR
Aviso de cookies