Opinión

Publicado el noviembre 11th, 2020 | Por Federico Mayor Zaragoza

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La gobernanza mundial está en peligro: ahora sí, sin demora, multilateralismo democrático

Ahora sí, por fin, todo el mundo se ha dado cuenta de que no debe seguir tolerando que la hegemonía de los Estados Unidos –mantenida contra viento y marea por el Partido Republicano- sea la que tenga en sus manos las riendas del destino común de la humanidad.

Todo lo basan en la razón de la fuerza. En miles de millones para inmensos arsenales y bases militares. Mantienen las armas nucleares: viví de cerca, en octubre de 1986, la propuesta del Presidente Mikhail Gorbachev al Presidente Reagan en Reikiavik, para la total eliminación de las ojivas.  Sólo se aceptó su reducción.

Están en contra –el país con más y mejores científicos de la Tierra- de los argumentos y recomendaciones de los especialistas sobre el irreversible cambio climático que, si no se adoptan las medidas oportunas, afectaría sin remedio la habitabilidad de la Tierra, lo que constituiría un error (y horror) histórico y una afrenta a las generaciones venideras. Cuando gracias al Presidente Barack Obama se firmaron los Acuerdos de París en otoño de 2015 para evitar una hecatombe ecológica que, inmediatamente después, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptaba la Resolución sobre la Agenda 2030 y los ODS “para transformar el mundo”, se produjo una pausa de esperanza. Pensamos que sería posible reconducir la situación creada por el neoliberalismo que había rechazado a las Naciones Unidas y encargado la gobernanza mundial a los grupos oligárquicos y plutocráticos G6, G7, G8, G20… (¡en realidad, todos  G1!) y que,  uniendo fuerzas con el “gran dominio” (militar, financiero, informático, mediático, energético) abocaron el mundo al desastre ético, social, ecológico y económico.

Reflexionando durante el confinamiento por la pandemia COVID-19… los emigrantes y refugiados… la incapacidad de hacer frente a las catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos…)… el tráfico de personas, drogas… el acoso de poderosos medios de comunicación controlados, “la voz de su amo”… los rebrotes de fanatismo, supremacismo, dogmatismo… la globalización de la indiferencia y la ignorancia… una economía basada en la especulación, deslocalización productiva y guerra (no me canso de repetir que cada día se invierten en armas y gastos militares más de 4000 millones de dólares al tiempo que miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, mueren de hambre)… en la catástrofe democrática que observamos en las elecciones estadounidenses… y en la Unión Europea donde las decisiones deben adoptarse por unanimidad (¡)… nos damos cuenta del deber de memoria y de los deberes esenciales con las generaciones venideras, para promover, con grandes clamores populares (ahora que no hay excusa, porque “Nosotros, los pueblos” tenemos voz y somos todos iguales en dignidad) las transiciones inaplazables de una cultura de imposición, dominio y guerra a una cultura de encuentro, conversación, conciliación, alianza y paz, de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón, del autoritarismo a la democracia genuina.

Sí: ha llegado, por fin, el momento de la rebelión pacífica pero firme, de los países incorporados e implicados en el multilateralismo democrático, de unas Naciones Unidas refundadas y dotadas de los medios personales, técnicos, financieros y de defensa adecuados.

Deber de memoria y de acción.  Ya en 1919 el Partido Republicano de los Estados Unidos impidió que la Liga de Naciones creada por el Presidente W. Wilson tuviera el respaldo adecuado… y fueron pueblos de Europa (Alemania e Italia) y de Asia (Japón) los que originaron movimientos nazis, fascistas y del Imperio del Sol Naciente, que condujeron a la segunda guerra mundial.

A su término, la “guerra fría” entre las super potencias, operaciones inverosímiles de dominio como el “Plan Cóndor” en América Latina con miles y miles de víctimas… y, cuando la Unión Soviética se transformó, por obra y gracia de Mikhail Gorbachev, en una Comunidad de Estados Independientes y hacía posible  un nuevo momento para restablecer el esquema multilateral de Roosevelt, el Presidente Reagan, con la Primera Ministra Thatcher como acólito, inventa el G6 y en 1989 los Estados Unidos “republicanos” no suscriben la Convención de los Derechos de la Infancia propuesta por UNICEF (en la actualidad es el único país que no la ha suscrito)… y se crea la Organización Internacional del Comercio fuera del contexto de las Naciones Unidas. En los últimos cuatro años, los Estados Unidos han abandonado la UNESCO de nuevo, acompañados de Israel, y hace tan sólo unos meses la Organización Mundial de la Salud… y, el día 3 de noviembre, coincidiendo con las elecciones, abandonaron así mismo los Acuerdos de París sobre Cambio Climático…

El liderazgo actual europeo no ha sido capaz de contrarrestar las incesantes medidas arbitrarias del Presidente Trump.

Mirando hacia donde lo hagamos, todo el mundo clama acción conjunta, eficaz y urgente frente a las amenazas globales –algunas irreversibles- que actualmente nos acechan y que es nuestro deber supremo enfrentar  decidida y rigurosamente.

Sólo hay una solución: el multilateralismo democrático, la unión de los pueblos, la ciudadanía consciente que deja de ser espectadora y pasa a la acción.

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Acerca del Colaborador

Federico Mayor Zaragoza

nació en Barcelona, en 1934. Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958), en 1963 fue Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada y en 1968 llegó a ser Rector de esta institución, cargo que desempeñó hasta 1972. Al año siguiente fue nombrado catedrático de su especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid. En estos años puso en marcha el Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad, para evitar, mediante diagnóstico precoz, enfermedades que cursan con grave deterioro mental. Cofundador en 1974 del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Entre otras responsabilidades políticas, el Profesor Mayor ha desempeñado los cargos de Subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-75), Diputado al Parlamento Español (1977-78), Consejero del Presidente del Gobierno (1977-78), Ministro de Educación y Ciencia (1981-82) y Diputado al Parlamento Europeo (1987). En 1978 pasó a ocupar el cargo de Director General Adjunto de la UNESCO y, en 1987, fue elegido Director General de dicha Organización, siendo reelegido en 1993 para un segundo mandato. En 1999, decide no presentarse a un tercer mandato y, a su regreso a España, crea la Fundación para una Cultura de Paz, de la que es Presidente. A lo largo de los doce años que estuvo al frente de la UNESCO (1987-1999) el Profesor Mayor Zaragoza dio un nuevo impulso a la misión de la Organización -"construir los baluartes de la paz en la mente de los hombres"-, al convertirla en una institución al servicio de la paz, la tolerancia, los derechos humanos y la convivencia pacífica, mediante actividades en sus ámbitos de competencia y siempre fiel a su cometido original. Siguiendo las orientaciones del Profesor Mayor, la UNESCO creó el Programa Cultura de Paz, cuyo trabajo se organizó en cuatro vertientes principales: la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia; la lucha contra la exclusión y la pobreza; la defensa del pluralismo cultural y diálogo intercultural; y la prevención de conflictos y consolidación de la paz. En el marco de esta estrategia, se celebraron numerosas reuniones y conferencias internacionales sobre educación para la no violencia, erradicación de la discriminación y fomento del pluralismo y la cooperación internacional. Resultado de todas estas reuniones fue el importante número de Declaraciones -una treintena- en las que se expresa la voluntad de fomentar la educación, la ciencia, la cultura, la investigación o la docencia, así como la justicia y la "solidaridad intelectual y moral", a las que se refiere la Constitución de la UNESCO. El 13 de septiembre de 1999, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz, que constituye, desde le punto de vista conceptual y práctico, la máxima aspiración del Prof. Mayor Zaragoza. Con la Fundación para una Cultura de Paz, constituida en Madrid en marzo de 2000, el Profesor Mayor continúa la labor emprendida como Director General de la UNESCO de impulsar el tránsito de una cultura desde la violencia e imposición a una cultura de paz y tolerancia. Celebra cursos sobre Cultura de Paz -contenidos educativos, orígenes de los conflictos, democracia, derechos humanos- y reuniones y "talleres". En diciembre de 2000 organizó un Encuentro Internacional, al que asistieron grandes personalidades que han destacado en la lucha por la justicia, la libertad y la paz. Al término de dicho encuentro, se aprobó por unanimidad la Declaración de Madrid y se publicó, con las intervenciones habidas, el libro "El Contrato Global". En el mes de diciembre de 2002, la Presidencia Danesa de la Unión Europea le encomendó la Presidencia del ERCEG (European Research Council Expert Group) para la "economía basada en el conocimiento" cuyo liderazgo debería Europa alcanzar en el año 2010. En 2005 fue designado Co-Presidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, por el el Secretario General de las Naciones Unidas. El Informe del Grupo de Alto Nivel se presentó en Estambul in noviembre de 2006. Presidente de “Initiative for Science in Europe” (ISE) en enero de 2007. En junio de 2008 ha sido nombrado Presidente del Consejo Directivo de la Agencia de Noticias Inter Press Service (IPS). Entre otras actividades de cooperación nacional e internacional, destaca la creación, en la Universidad Politécnica de Cataluña, del Foro Mundial de la Sociedad Civil, "UBUNTU", una Red de Redes para aunar comunicados, posicionamientos y propuestas, que desde 2001 concentra buena parte de su dedicación a la Reforma de las Instituciones Internacionales. Además de sus numerosas publicaciones científicas, el Profesor Federico Mayor ha publicado cuatro poemarios, A contraviento (1985), Aguafuertes (1991), El fuego y la esperanza (1996), Terral (1997), Voz de vida, voz debida (2007), Alzaré mi voz (2007), En pie de paz (2008) y varios libros de ensayos: Un mundo nuevo (en inglés The World Ahead: Our Future in the Making) (1999), Los nudos gordianos (1999), Mañana siempre es tarde (1987), La nueva página (1994), Memoria del futuro (1994), La paix demain? (1995), Science and Power (1995); UNESCO: un idéal en action (1996); "La palabra y la espada" (2002); La fuerza de la palabra (2005) y Un diálogo ibérico: en el marco europeo y mundial (2006); Enfermedades metabólicas (2006) (ed.), Tiempo de acción (2008)…



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