Opinión

Publicado el mayo 13th, 2020 | Por Juan Torres Lopez

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Los multimillonarios, la pandemia y nosotros, los payasos

El Institute for Police Studies de Washington acaba de publicar un estudio sobre la situación de los multimillonarios en Estados Unidos mientras se extiende la pandemia con datos que son realmente estremecedores (puede leerse aquí).

En él se indica que, en el mismo periodo en el que más de 22 millones de personas perdieron sus empleos –del 18 de marzo al 10 de abril de este año–, la riqueza los multimillonarios estadounidenses aumentó en 282.000 millones de dólares, un 10 por ciento. Sólo la fortuna de Jeff Bezos había aumentado en unos 25.000 millones desde el 1 de enero de 2020, un incremento de riqueza mayor que el Producto Interno Bruto de Honduras (23.900 millones en 2018).

Ese aumento impresionante de la riqueza de los multimillonarios es el que se viene dando sin parar en las últimas décadas.

Entre 2006 y 2018, casi el 7 por ciento del aumento real en la riqueza de Estados Unidos se destinó a los 400 hogares más ricos del país, los cuales tienen una riqueza acumulada equivalente a la del 64% más pobre de la población.

Desde la última crisis, concretamente de 2010 a 2020, la riqueza de quienes disponen de un patrimonio superior a 1.000 millones de dólares aumentó un 80,6 por ciento, más de cinco veces la mediana del aumento de la riqueza de los hogares estadounidenses. Un incremento que es pequeño si se compara con el que se registró en los últimos treinta años: un 1.130 por ciento desde 1990, doscientas veces mayor que el crecimiento del 5.37 por ciento de la riqueza media en aquel país.

Mientras tanto, las familias sin patrimonio o con deuda neta han aumentado en Estados Unidos en todo ese tiempo. En esa situación se encontraba el 15.5 por ciento de los hogares en 1983 y el 21.2 por ciento en 2016, aunque la evolución de los hogares de personas de color fue mucho peor: del 15,5 por ciento han pasado al 21,1 por ciento en el mismo periodo.

La situación de unos y otros ante una pandemia como la que estamos viviendo se puede apreciar si se tiene en cuenta que un estudio de la Reserva Federal de 2018 indicó que el 60% de los hogares estadounidenses no tenía ahorros para aguantar más de tres meses sin ingresos. Y el 39% de ellas no estaba en condiciones de hacer frente a un gasto extraordinario de más de 400 dólares.

Las razones de que en los últimos cuarenta años se haya producido una concentración tan extraordinaria de la riqueza en los multimillonarios son diversas, aunque tienen que ver todas con el tipo de políticas neoliberales que se vienen realizando, muy particular, con la pérdida de derechos laborales y con la disminución igualmente extraordinaria de la presión fiscal sobre las grandes fortunas. Entre 1980 y 2018, la carga fiscal de los multimillonarios de Estados Unidos, medida como un porcentaje de su riqueza, disminuyó un 79 por ciento. Y también ha contribuido especialmente el que las leyes les hayan abierto la posibilidad de ocultar sus ingresos en los paraísos fiscales, donde se estima que los multimillonarios estadounidenses disponen de una fortuna equivalente a los 21 billones de dólares.

El informe del Institute for Police Studies subraya que la acumulación de esa inmensa riqueza en tan pocas manos no es neutra ni mucho menos, sino que, por el contrario, supone una concentración paralela de poder que es el que precisamente ayuda decisivamente a que se aprueben las normas y leyes que les permiten incrementar si cesar sus beneficios y privilegios, tal y como han demostrado los científicos que han estudiado su comportamiento y efectos en la política y en las instituciones.

No se puede decir que todos esos multimillonarios sean ajenos a los problemas que sufren las personas normales y corrientes. La revista Forbes mantiene un rastreador para dar a conocer las donaciones y obras de caridad que hacen los multimillonarios de todo el mundo (aquí). Son de agradecer, aunque claramente insuficientes. Las estimaciones del Institute for Police Studies señalan que, en Estados Unidos y en conjunto, sólo suponen el 0,00001 por ciento de sus fortunas y, además, porque lo que se necesita no es sólo caridad y buenos sentimientos, aunque estos sean muy valiosos, sino un sistema fiscal justo, leyes que prohíban la explotación laboral y políticas económicas que fomenten la creación de riqueza y el empleo en lugar de la especulación financiera.

También hay que reconocer que muchos de esos multimillonarios comienzan a ser conscientes de lo que representa su situación en un mundo con tantas carencias y que incluso reclaman más impuestos sobre sus propias fortunas. En varias ocasiones lo han hecho en los últimos años y más recientemente, en junio del año pasado, un grupo de ellos envió una carta al presidente Trump para pedirle un impuesto del 1% sobre el patrimonio de quienes dispusieran de un patrimonio superior a los 1.000 millones de dólares. Con él, decían, se podrían obtener ingresos para “financiar el desarrollo de energías limpias, para mitigar el cambio climático, para el cuidado infantil universal, el alivio de la deuda de préstamos estudiantiles, la modernización de la infraestructura, los créditos fiscales para las familias de bajos ingresos, para dar soluciones a la salud pública y otros recursos”, todo lo cual permitiría mejorar la economía, decían, y “fortalecer nuestras libertades democráticas”.

Es cierto. Cada día resulta más imprescindible pensar en fórmulas de reparto que equilibren la balanza sin necesidad de desincentivar la creación de riqueza, en normas que impidan que los más ricos dispongan de mayor capacidad de decisión política y en sistemas de derechos y obligaciones sociales que eviten que el enriquecimiento exagerado conviva con la extrema necesidad.

En España conocemos de vez en cuando los gestos caritativos de algún multimillonario, muy de agradecer en lo personal, aunque insuficientes, pero estamos lejos de que entre ellos cunda la idea de que una sociedad tan asimétrica, con tantos privilegios para la minoría más poderosa y basada en la desigual contribución de unos y otros a las necesidades comunes terminará siendo un infierno para todos.

Es una significativa casualidad que haya tenido que ser justamente el diputado más rico de todos los del Congreso, o al menos el que ha declarado un mayor patrimonio, Marcos de Quinto, quien califique al vicepresidente Pablo Iglesias de payaso por hacer propuestas como él un ingreso mínimo vital (que, con una cuantía u otra está ya en todos países de la Unión Europea), o algún tipo de impuesto sobre las grandes fortunas: “Ladran, luego cabalgamos”.

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Acerca del Colaborador

Juan Torres Lopez

Nacido en Granada (España) en 1954, donde estudió el bachillerato. Está casado y es padre de tres hijos, María, Juan y Lina. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Málaga, carrera que estudió siempre como becario. Doctor en CC. Económicas y Empresariales desde 1981, dos años más tarde obtuvo la plaza de profesor Adjunto de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Granada. En octubre de 1984 se incorporó a la de Málaga como catedrático contratado, plaza que ocupó definitivamente como funcionario en diciembre de 1986 en el área de Economía Aplicada. Desde octubre de 2008 es catedrático en la Universidad de Sevilla en el Departamento de Análisis Económico y Economía Política. Durante toda su vida académica ha combinado la actividad docente e investigadora con la gestión de asuntos universitarios como Director de Departamento, Vicedecano, Decano de la Facultad de Derecho y Vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la Universidad de Málaga. Ha ocupado también el cargo de Secretario General de Universidades e Investigación de la Junta de Andalucía. Entre los libros de los que es autor destacan los manuales Economía Política (siete ediciones) e Introducción a la Economía. Otros de sus libros son Economía de la Comunicación de masas; La empresa industrial granadina; Análisis Económico del Derecho. Panorama doctrinal; Tecnologías de la Información. Impactos y usos sociales; Desigualdad y crisis económica. El reparto de la tarta (dos ediciones); Economía del delito y de las penas (con Alberto Montero); La Economía Andaluza; España va bien y el mundo tampoco; Neoliberalismo. Sociedad, trabajo y poder financiero; Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas. También es autor de un manual de Economía y otro de Economía de la Empresa para bachilleres. Ha coordinado y dirigido libros colectivos como La otra cara de la política económica. España 1984-1994; Pensiones Públicas, ¿y mañana qué? y Venezuela a contracorriente. Los orígenes y las claves de la revolución bolivariana. Sobre la reciente crisis económica ha publicado La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla, con la colaboración de Alberto Garzón, un pequeño texto de divulgación también distribuido gratuitamente por la red en versión pdf, del que se han realizado docenas de miles de descargas y que ha llegado a tener cerca de 500.000 referencias en páginas web de todo el mundo. En 2010 publicó Desiguales. Mujeres y hombres en la crisis financiera, con Lina Gálvez Muñoz. Más tarde, La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?, con la colaboración de Alberto Garzón. Participó como coautor en el best seller Reacciona y también en ReaccionaDos. Más recientemente ha publicado con Vicenç Navarro y Alberto Garzón Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar en España, con prólogo de Noam Chomsky, y Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP. Y, por último, Contra la crisis otra economía, otro modo de vida. Más tarde, con Vicenç Navarro ha escrito Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero y Lo que tienes que saber para que no te roben la pensión. Con Daniel Lacalle y Emilio Ontiveros ha escrito Hablando se entiende la gente. Un debate plural sobre la economía española que es una llamada al entendimiento y la colaboración más plural posible para poder resolver en paz los conflictos y problemas de la economía española. Su último libro, de momento, es El capitalismo en crisis. Del crac de 1929 a la actualidad. Además de estos libros, ha escrito capítulos en otros colectivos, numerosos artículos cientificos o ponencias en reuniones y congresos y cientos de artículos de divulgación económica o análisis político, además de haber impartido docencia en diversas universidades y docenas de seminarios y conferencias en todo tipo de foros. Ha dirigido nueve tesis doctorales y diversos proyectos de investigación. Es también colaborador de numerosas organizaciones no gubernamentales, de asociaciones ciudadanas, partidos políticos y de sindicatos. Es miembro del Consejo Científico de ATTAC España. Mantiene una página web (Ganas de Escribir: www.juantorreslopez.com) y colecciona los grafitis que fotografía en las paredes de las calles y los publica en el blog colecciondegrafitis.blogspot.com. Dirección de correo electrónico: juantorres@us.es Dirección postal: Departamento de Análisis Económico y Economía Política Facultad de CC. Económicas y Empresariales Avda. C/ Ramón y Cajal 1 41018 Sevilla (España)



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