Opinión

Publicado el abril 28th, 2017 | Por Javier Fisac Seco

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Nacionalismos. El enemigo, hoy, ya no es el comunismo. Son el Islam y el neoliberalismo

Qué es el Islam. Es, como el fascismo, una ideología teocrática totalitaria. Por qué? Porque es antidemocrático, machista, antifeminista, homófobo y enemigo de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ni un solo Estado musulmán, ni uno solo, tiene: libertades políticas, partidos políticos, libertades sindicales, libertad de expresión, de conciencia, de pensamiento, de prensa, de cine, de emisión, de literatura, científica, sexual…La vida de cada musulmán está regulada, en los más mínimos detalles, por la ley coránica.

Qué tienen que vestir, qué tienen que comer, qué tienen que pensar…todo esto lo decide el Poder teocrático que está indivisiblemente unido al Poder político, al militar y al económico. Los dueños de todas las riquezas de esos Estados imponen su voluntad teocrática a más de 1.000 millones de individuos. Mantenidos en el analfabetismo, en la miseria y en el odio a todo lo que puede amenazar los intereses de clase de esa casta de gobernantes, jeques e imanes. La Turquía nacionalista de Mustafá Kemal, laicista, está regresando, por la via antidemocrática del actual presidente, Erdogan, a la Edad media de Oro. Al Imperio Otomano.

El mundo musulmán ha permanecido atrofiado, como Esparta, y ensimismado durante 1.500 años. Como Esparta contra Atenas, mantiene una lucha ideológica contra Israel. Con la única finalidad de mantener el odio contra lo occidental como estrategia para que esas masas musulmanas no tomen conciencia de su miseria, de su ignorancia y de su sufrimiento. Por eso, desde las revoluciones iraní, encabezada por un imán, Jomeini, y aplaudida por Occidente y la izquierda, y la aparición de terrorismo internacional, encabezado por Bin Laden, también aplaudido por una izquierda, intelectualmente atrofiada, el mundo musulmán se irguió, orgulloso, porque entendieron que podían a tacar, impunemente, a Occidente.

Esas revoluciones han transformado la miseria en arrogancia contra los occidentales. Impunemente se instalan en Europa, impunemente, atacan objetivos civiles en Londres, en París, en Berlín, en Madrid. La destrucción de las Torres Gemelas, que tanto regocijo produjo en esa izquierda mema, débil, cobarde e ignorante, así como la voladura de los trenes de Madrid que dieron el triunfo electoral a Zapatero, hizo creer a las víctimas del Islam, los propios musulmanes que viven en Europa pero que nunca se sentirán europeos en el sentido político de defender las libertades, que a ellos les prohíbe su fe, les hizo creer que los hombres libres somos débiles.

Los políticos de izquierda y democristianos, sí es verdad, presumen de tener un pensamiento débil. Y, en consecuencia, sus imanes, establecidos en Europa y financiados por monarquías teocráticas en Marruecos, Arabia Saudí, Irán…controlan las comunidades musulmanas en Europa, en guetos ideológico-religiosos, esperando el momento de golpear todos los derechos y libertades individuales. Viven con la esperanza de imponer la teocracia de sus príncipes árabes o iraníes.

En los años treinta el nacionalismo surgió en respuesta a la amenaza comunista en el interior y contra la amenaza comunista en el exterior, la Revolución soviética; pero también contra las libertades democráticas y derechos individuales y contra el capitalismo multinacional y los bancos. Fue, también, una revolución contra el capitalismo liberal y financiero impulsado por la pequeña y mediana burguesía que no se sentía representada por partidos de derechas que apoyaban al capital. Porque los estaba arruinando. A Rajoy le está pasando lo mismo.

Hoy día está surgiendo una nueva versión del nacionalismo entre las clases medias, que tampoco se sienten representadas por las políticas de las derechas en ningún país de Europa, donde los media se están proletarizando y donde los únicos que se enriquecen son las oligarquías multinacionales y financieras. Esta parte de la sociología política del resurgimiento de los nacionalismos aún no la han entendido ni los partidos de derechas ni los de izquierdas.

Y a ello se une la amenaza real de unas comunidades musulmanas marginales, y auto-marginadas porque rechazan las libertades, y son alimentadas por el milenario mito de que, algún día, conquistarán Europa. Esta amenaza ideológica es real, pero es solo la cabeza del iceberg. Debajo está el fracaso social y político de la Unión Europea que está liquidando el estado de bienestar, con el consentimiento cómplice de la socialdemocracia. Que, por cierto, no deja de perder posiciones.

El problema de la desestabilización europea es tan real como la existencia de millones de musulmanes en guetos de resistencia que no están dispuestos a asimilar las libertades, que son universales y laicas. En el programa nazi de 25 puntos, el 4. decía “Sólo podrá ser ciudadano quien sea miembro de la comunidad del pueblo y solamente podrá ser miembro quien tenga sangre alemana”.  Los actuales nacionalismos, apoyados por las clases medias como el nazismo,  están evolucionando en esa dirección. Pero esa no es la solución. Es la guerra.

La solución está en las constituciones, en su Declaración de Derechos. Es en este sentido, como los europeos venimos haciendo desde el Renacimiento, secularizando el pensamiento, la vida, la voluntad y la conciencia individual contra las teocracias y totalitarismo, en la dirección que hay que avanzar. Francia lo tenía claro, pero cobardemente ha abandonado su política de la Revolución laica y anticlerical de educar en el ejercicio de las libertades a todos los ciudadanos franceses.

Ciudadano debe ser no el que viva en Europa sino el que ejerza las libertades individuales. El anticlericalismo en Europa se explica históricamente porque los ciudadanos lucharon por las libertades. Denunciar, sin contemplaciones, el Islam como ideología teocrática y totalitaria es un paso necesario para secularizar a los musulmanes europeos. No se puede ser europeo sin ser libre. Esta lucha por la libertad forma parte de nuestra identidad histórica. Consentir ideológicamente el Islam es como consentir ideológicamente el Fascismo o el Nazismo. El petróleo lo tienen que vender porque es lo único que tienen. Sí o sí. Lo están vendiendo a los cristianos. No? O lo aceptamos o el caos. Cuestión de tiempo.

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Acerca del Colaborador

Javier Fisac Seco

Historiador, analista político, caricaturista político, diseñador/pintor/ colaborador, desde hace años en antiguas revistas, cuando la Dictadura y la Transición, como Tiempo de Historia, Argumentos, Historia 16…, y hoy en portales y revistas republicanas, anarquistas y ateas. Autor de varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, sobre la Transición española; sobre la Iglesia y el Poder; sobre Mickael Jackson, una galería de arte/ sobre sexualidad y libertad. Último libro publicado: “Dios, Poder y Libertad. Una reflexión sobre la voluntad de Poder”. Está en formato PDF publicado en varias revistas desde las que se puede bajar gratuitamente. Ya tengo edad para jubilarme físicamente pero no mentalmente. Sigo vivo. Los otros libros también están en formato PDF y se pueden bajar gratuitamente.



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