Opinión

Publicado el junio 6th, 2017 | Por Javier Fisac Seco

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Un suicida-terrorista musulmán es un fracasado

Un suicida-terrorista musulmán es un fracasado

En el Nombre de ningún dios bíblico, judío, cristiano o musulmán, en el Nombre de ningún profeta bíblico, Moisés, Cristo o Mahoma, todos ellos creados por la misma divinidad porque invocan un mismo origen, en su Nombre, sólo los criminales, los hijos del Mal, los enemigos de sus profetas, los fracasados, religiosamente fracasados, socialmente fracasados, profesionalmente fracasados, espiritualmente fracasados son capaces de engendrar el Mal con sus actos. La Guerra, el Caos, el Sufrimiento es la consecuencia de un fracaso, el producto del Mal. Causado por su acto terrorista no es expresión de la voluntad divina sino del fracaso personal.

Un suicida, y un suicida terrorista, es alguien que ha fracasado en su relación con dios. Dios, su dios, no le oye. Primero porque es un suicida, segundo, porque la sangre causada por su odio, que engendra su fracaso personal no el servicio a dios, mata, su odio mata a los mismos hijos herederos de los mismos dioses. Todas las víctimas del terror son hijas e hijos de los mismos dioses. Ningún dios, como ninguna madre puede inspirar a ninguno de sus hijos, la venganza y el asesinato en su nombre. Un terrorista suicida, además, es un farsante que, asesinando en nombre de su fracaso, pretende culpar a dios de su acto.

Pretende, bañado en sangre, de la sangre de los hijos de los mismos dioses, santificarse. Alcanzar la Gloria. El Honor. Y sin embargo, su suicidio nunca será un martirio. El mártir es la víctima del odio no el verdugo de sus víctimas. Un terrorista-suicida nunca podrá ser santificado. Nunca podrá ser un mártir. Nunca podrá ser un ejemplo para su pueblo, para sus vecinos, para sus hermanos, para los creyentes.

Las medidas antiterroristas como única solución al terrorismo es como cuando en una guerra se movilizan más soldados para acabar con el enemigo. El enemigo nunca desaparece. Y, especialmente, cuando estamos en un momento de guerra de guerrillas urbanas capaces de crear un clima de guerra urbano. De terror. Ese clima lo pueden crear unos cuantos lunáticos. Basta organizar comandos terroristas en cualquier parte de oriente y camuflarlos en las comunidades musulmanas, hasta que despierten.

El terror religioso o ideológico debe ser combatido, fundamentalmente, denunciando, especialmente las comunidades religiosas y las teorías religiosas que les dan cobijo, denunciando esos actos como enemigos de dios y como producto de un fracaso.

La pregunta es ¿qué hacen las comunidades musulmanas en toda Europa contra la ideología del suicida terrorista que invoca a su mismo dios para matar, asesinar, destruir la paz en las plazas europeas. Qué hacen los musulmanes, sus dirigentes religiosos y políticos para impedir que los asesinos sean tratados como héroes. Para impedir que los fracasados se conviertan en asesinos.

Y la respuesta es que las comunidades musulmanas tienen que tomar posición públicamente, calificando a esos terroristas de asesinos. Y difundiendo entre los miembros de sus comunidades que su dios no puede santificar a quien mata a sus hijos. Los hijos de sus mismos dioses.

Si la comunidad musulmana no actúa contra la idea de dar categoría de héroes a los asesinos que se alimentan en sus comunidades, admitirían que la civilización musulmana ha fracasado en Occidente. Es un caballo de Troya que amenaza, porque espera el momento de degollar, a los ciudadanos europeos. Este terrorismo hay que combatirlo ideológicamente en sus fuentes comunitarias. Estos terroristas no pueden ser calificados de musulmanes por los propios musulmanes. Este combate ideológico debe propagarse en las comunidades musulmanas. Los parlamentos, los políticos, los medios de comunicación deben exigir que este mensaje nazca, se difunda y se defienda en las comunidades musulmanas. Estas no pueden permanecer en silencio porque se convierten en cómplices necesarios de los asesinos-suicidas.

Javier Fisac Seco

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Acerca del Colaborador

Javier Fisac Seco

Historiador, analista político, caricaturista político, diseñador/pintor/ colaborador, desde hace años en antiguas revistas, cuando la Dictadura y la Transición, como Tiempo de Historia, Argumentos, Historia 16…, y hoy en portales y revistas republicanas, anarquistas y ateas. Autor de varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, sobre la Transición española; sobre la Iglesia y el Poder; sobre Mickael Jackson, una galería de arte/ sobre sexualidad y libertad. Último libro publicado: “Dios, Poder y Libertad. Una reflexión sobre la voluntad de Poder”. Está en formato PDF publicado en varias revistas desde las que se puede bajar gratuitamente. Ya tengo edad para jubilarme físicamente pero no mentalmente. Sigo vivo. Los otros libros también están en formato PDF y se pueden bajar gratuitamente.



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