Opinión

Publicado el mayo 25th, 2020 | Por Ángel Viviente Core

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Zona Nacional

Ante las manifestaciones de grupos no muy numerosos al grito de “libertad” que están dándose, desde el pasado domingo, en la calle Núñez de Balboa de Madrid, quisiera hacer las consideraciones que a continuación menciono.

A principios de los años 70, en los últimos extertores de la dictadura, las universidades estaban muy revueltas. Muchos de los jóvenes universitarios, impulsados por los aires de libertad y de rechazo a lo establecido que llegaban de otros países (mayo del 68 en París, protestas en USA por la guerra del Vietnam, etc), así como la labor callada pero sin descanso en todos los frentes, de los partidos de izquierda (fundamentalmente del PCE), se lanzaban a la calle gritando la necesidad de cambiar las estructuras de poder existentes, después de tantos años de dictadura.

 En particular, la universidad de Madrid era una olla en ebullición que saltaba en cualquier ocasión para mostrar en la calle su protesta, aun a costa de los sacrificios de muchos que vieron truncados sus estudios, ante la fuerte represión que la dictadura deplegaba para acallar estos movimientos.

Después de las protestas en el campus de la Complu, los estudiantes se desplegaban calle Princesa arriba con saltos, distribución de panfletos y enfrentamientos con los grises. Estos saltos alcanzaban a continuación otros barrios de Madrid, como el Centro, Vallecas, Usera, Carbanchel, queriendo aunar esfuerzos con otros sectores del trabajo, asociaciones de vecinos, etc.

 En muy limitadas ocasiones este despliegue se llevó a la llamada Zona Nacional. Esta era una zona que tomaba los barrios de Salamanca, Chamartín, Retiro… y que estaba vedada a estas acciones, pues se sabía que cualquier acción allí tan solo conseguiría el rechazo de sus habitantes. Un salto allí supondría el enfrentamiento directo no solo con los grises, sino con los propios transeuntes que te podrían poner una zancadilla y llevarte a la policía. Y si no, por la aparición de personajes con camisas azules y armados con porras, cadenas y otros objetos contundentes. Era zona vedada.

Ya durante el periodo de la guerra, con el Madrid asediado, se sabía que había muchas personas allí escondidas, adictas a los golpistas, que no habían tenido tiempo de huir a la zona sublevada. Era una isla dentro del Madrid republicano y fueron los primeros en salir a la calle a saludar a los vencedores. Se decía que los aviones del bando sublevado que bombardeaban Madrid debían respetar esa zona.

 Esta isla sigue existiendo y la Zona Nacional continúa manteniendo el mismo carácter que durante la guerra y la dictadura. Si nos fijamos en los resultados de las últimas elecciones, los votos reunidos por PP y VOX en estos barrios (Salamanca y Chamartin) son del orden del 61% del total, frente al 31% que consiguieron por ejemplo en Vallecas y Usera, por mencionar dos barrios del espectro contrario. Los votos conseguidos en esta Zona Nacional por PSOE y UP son del orden del 22%, frente al 50% en Vallecas y Usera. Las cifras se multiplican por dos.

Habría que añadir que con los datos de Renta del año 2017 podemos decir que si el nivel medio de renta disponible en Madrid era de unos 30.000 €, en los barrios de la Zona Nacional es del orden de entre 60.000 € y 68.000 €, frente a cifras de entre 23.000 € y 29.000 € en los otros mencionados. Esto es, la Zona Nacional posee una renta media que es más del doble que la media de Madrid y el triple que la más baja.

Estos datos nos dan idea del espectro social de los habitantes que componen esta zona y explica perfectamente el carácter de la llamada protesta que ahora tiene lugar.

No voy a entrar en los argumentos del sin sentido de estas protestas, porque es conocido que su único interés es menguar la autoridad del Gobierno al que consideran ilegítimo (no olvidemos que muchos de los habitantes de esta zona se consideran propietarios de este país) ni, por supuesto, el que estos individuos se desgañiten con el sagrado grito de “libertad”. Es tal la atrocidad de esto que no merece la pena que se le dedique un mínimo tiempo.

Pero lo que estas protestas evidencian es el completo desacato por las leyes que establecen la desescalada, con personas muy próximas unas a otras, cuando lo único autorizado son paseos por parejas que convivan. Es claro que acciones como estas ponen en riesgo al resto de la población, dando muestra de que les importa un bledo la salud pública, puesto que consideran que a ellos no les afectará, con las buenas clínicas a las que podrían acudir, en el remoto caso (Dios les protege) de contagiarse de algo que deben pensar pertenece a “los barrios pobres”.

Es tan solo por el puro hecho de mostrar al resto de los humanos que ellos se pasan por ahí las leyes que provengan del gobierno ‘social-comunista’. Es tan solo un acto que consideran desgastará más a un Gobierno que les ha arrebatado lo que siempre, desde siglos, les ha pertenecido. Es también el utilizar lo que les ofrece la democracia para destruirla, ya que ellos son profundamente antidemócratas.

Pero lo peor de todo esto es que yo me pregunto a qué es debido que las fuerzas de seguridad no intervengan para su disolución, denuncias e incluso detenciones si se produjera desacato.

¿Es el atávico miedo de la izquierda a plantar cara a estas acciones? ¿Es el espanto a que se enfrentan los gobernantes dando vaselina, como se ha hecho otras veces? ¿No sabemos que algo así no tiene freno para ellos?

Si se están desmantelando estos días reuniones, fiestas de jóvenes en azoteas y campo, denunciando a estas personas que se saltan las leyes, si incluso se les llega a detener, ¿a qué es debido que el delegado del Gobierno en Madrid no ordene la disolución de este espectáculo, incluyendo la fuerza para ello si fuera preciso?

La ley lo ampara y sería un claro mensaje que se enviaría a toda la población, para el mantenimiento de las medidas que se nos han transmitido, no dando la sensación de que las leyes tan sólo se aplican a algunos. Desde aquí exijo, como ciudadano que intenta cumplir lo que el Gobierno ha ordenado en su lucha contra la pandemia, que se tomen las medidas necesarias para que estas personas dejen de provocar este espectáculo que hiere la sensibilidad y la buena fe de muchas personas.

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Ángel Viviente Core



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